Utopicus Clementina

Coworking space for Utopicus in Barcelona

Place: Barcelona, Spain

Use of the building: Coworking

Clients: Utopicus

Author: Izaskun Chinchilla

Collaborators (Architects): Alejandro Espallargas, Guillermo Sánchez, Jesús Valer, Mercedes Zapico, Roberto de Vicente

Intership (Students): Cristina Traba, Ismael Fernández

Date: 2019

Surface: 384 m2

Main materials: flower lamps with Sunbrella fabrics; Cinto lamps / Mantra by Santiago Sevillano; Façade / Customed pieces of Vives Ruhr; Decorated railing: Arquicosturas

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Hasta el siglo XVIII, el barrio de Gracia era un pueblo rural articulado por dispersas masías típicamente catalanas, conventos religiosos y alguna casa señorial que la alta burguesía de Barcelona utilizaba para el veraneo. A partir del siglo XIX, con la Segunda Revolución Industrial y el derribo de las murallas medievales que aprisionaban Barcelona, el barrio se convirtió en pieza clave de la expansión urbanística de la ciudad. Los antiguos campos de cultivo se convirtieron en terrenos para edificar e instalar las nuevas industrias. La urbanización del Paseo de Gracia, lugar favorito para los paseos dominicales de los burgueses, propició que la Vila de Gràcia se anexionara definitivamente a Barcelona en el año 1897.

A pesar de las nuevas industrias, el barrio mantuvo su carácter rural durante más de dos siglos y, todavía hoy, perviven fuentes, patios, viviendas y edificios que evidencian que, hace algún tiempo, Gracia era un pequeño municipio semiagrícola. Además de las pervivencias rurales, Gracia pose un patrimonio Modernista de enorme interés. El modernismo en Gracia se extiende desde Lesseps hasta Jardinets pasando por la rambla del Prat o la calle Carolines. Son edificios desconocidos para el gran público pero de una belleza y originalidad innegables.

A escasos 150 metros de nuestro emplazamiento, 2 minutos de paseo por agradables calles sombreadas de pequeño tamaño, se encuentra la recientemente reformada Casa Vicens, de Antoni Gaudí, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. La Casa Vicens, construida entre 1883 y 1885, cuando Gaudí solo tenía 31 años, es considerada la primera obra completa del arquitecto. La casa es enormemente rica en decoraciones inspiradas en la naturaleza, despliega un amplio catálogo de soluciones cerámicas artesanales y establece una hermosísima relación con el jardín, a través de una tribuna protegida del sol de poniente.

Nuestro coworking, se ha inspirado en el barrio de Gracia, en sus preexistencias de origen rural, en la arquitectura Modernista propia y en Casa Vicens. Una de las huellas más evidentes de esta inspiración son las cuidadas cerámicas que trasdosan el edificio en su fachada y en sus interiores. Nuestro equipo de arquitectos ha realizado una investigación exhaustiva para conseguir que cerámicas actuales, ecológicas y con grandes cualidades para su fácil mantenimiento tengan, al tiempo, un aspecto artesanal. Se han elegido cerámicas de aspecto natural, algunas en tonos arcilla que dejan ver la materia prima original, y se les ha aplicado protecciones semivitrificadas a mano recordando a los botijos y las cerámicas que se fabricaban cuando Gracia se anexionó con Barcelona, piezas únicas donde las manos de quienes lo fabricaron están aún presentes.

La inspiración naturaleza en espacios interiores es otro de los aspectos que vinculan nuestro coworking con la tradición modernista local. La iluminación y el cableado, las barandillas, los acabados de pared, las señalética y los elementos de way finding se han inspirado en la geometría, el color y la lógica material de los árboles. Cada visitante irá poco a poco descubriendo arboles ocultos en el espacio, incluso podrá invitar a los visitantes a que los descubran ellos mismos. Pero el vínculo con la naturaleza no se limita a una similitud visual. El diseño ha tenido en cuenta los estándares de sostenibilidad más avanzados. El edificio cuenta con una abundante dotación de paneles solares, capaces de cubrir una parte importante de las necesidades energéticas y usa medios pasivos de ventilación para evitar el empleo de aire acondicionado. La escalera, centrada en planta, se remata en cubierta con un amplio lucernario acristalado y una chimenea solar que garantizan la renovación de aire de forma natural evitando la entrada de ruido exterior a través de las fachadas.

Todos estos elementos, junto con la pequeña escala del edificio, destinada a albergar una comunidad selecta y que establezca vínculos cercanos, proporcionan un clima interior único, relajado, acogedor y natural. Clementina parece estar muy lejos del stress productivo de otros lugares de Barcelona. El jardín secreto, orientado a Sur en el interior de un patio de manzana y presidido por una clementina que da nombre al espacio, completa esta oferta especialmente idónea para los que piensen que trabajar con pasión requiere de momentos de calma y descompresión diarios, para los que están convencidos de que entender la innovación requiere también volver a las raíces de lo que hemos sido como comunidad y como cultura.

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Until the 18th century, Gràcia neighborhood was a rural town articulated by “masías” (typical Catalonian rural housing), religious convents, and high-society manor houses. From the 19th century, with the second industrial revolution and the destruction of Barcelona’s medieval walls, the neighborhood became key to the urbanistic expansion of the city. All ancient cultivation fields became terrain to construct and install new industries. Paseo de Gràcia, being the bourgeoisie’s favorite Sunday walk path, soon propelled Vila de Gràcia to be permanently annexed to Barcelona in the year 1897.
Despite new industries, the neighborhood maintained its rural character for about two centuries, and today, highly rural fountains, patios, houses, and buildings serve as evidence of its past as a small semi-agricultural municipality. In addition to its rural essence, Gràcia contains a Modernist patrimony of great interest. It extends all the way from Lesseps until Jardinets, passing through the “rambla” of Prat or of Carolines street. There exist buildings unknown to the vast majority, filled with undeniable beauty and uniqueness.

At only 150 meters of our site, within two minutes of small pleasant and shadowed streets, we find the recently repaired Casa Vicens, a UNESCO world heritage designed by Antoni Gaudi. Casa Vicens, built between 1883 and 1884 when Gaudi was only 31, is considered the architect’s first full construction. The house is wondrously rich with nature-inspired deco, demonstrates a varied catalogue of ceramic artisanry, and establishes a gorgeous relation with a garden, through a sunset-protected tribune.
Our coworking has been inspired by the Gràcia neighborhood: its rural preexistence, modernist architecture, and Casa Vicens. One of the most evident footprints linked to this inspiration are the traces of ceramic scattered throughout the façade and the interiors. Our team of architects have done an exhaustive research to acquire ecological ceramic of easy maintenance but at the same time of great artisanal quality. Pieces of natural aspect have been collected, many times in clay-colored tones that resemble their raw origins. As well, semi-vitrified protections have been applied, making resemblance to the artisan workforce and ceramics fabricated when Gràcia was annexed to Barcelona.

Natural inspiration in our interior spaces is another aspect that links our coworking to the local modernist tradition. Illumination, electrical cables, railing, wall finishes, and way-finding techniques are inspired by the geometry, color, and material logic of trees. Visitors entering the facility will slowly discover all hidden trees throughout the space, inviting others to come and explore as well. However, this connection to nature is not just limited to visual similarities: the overall design has kept high sustainability standards as one of its principal priorities. Many solar panels and passive ventilation techniques have been implemented, drastically lowering energetic requirements with the need of less local electricity and air-conditioning. The staircase, centered in plan, consists of a wide crystal skylight and a solar chiminea that guarantee natural form of air renovation without much noise-pollution.

All these elements, alongside the building’s small scale, are destined to host a select community and establish close ties. They provide a unique interior atmosphere: relaxed, cozy, and naturalistic. Clementina seems to be very far from the productive stress typical of other spots in Barcelona. The secret garden, oriented towards the south, is graced by a clementine tree, giving its name to the project: Clementina. With its richness, this spot completes the offer, ideal for those desiring a space with the conditions for passionate work, and moments of calm and decompression. It is deal for those convinced that understanding innovation requires a return to the roots of what we once were as a community and culture.